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Parece ser que el hombre murciélago dejó de ser un mito para convertirse en una realidad que defiende la justicia y promueve los derechos de los vecinos de la comunidad eslovaca de Dunajska Streda. Pues Zoltan Kohari, adquiriendo el aspecto del superhéroe comienza a ser renombrado en el país y quien dice que no será una verdadera leyenda.

Ataviado con su traje de Batman, todo de cuero y hecho en casa, con el símbolo del murciélago en el pecho y las orejas puntiagudas en la capucha, Kohari, de 26 años, limpia las calles, ayuda a los ancianos y llama a la policía cuando ve algo sospechoso.

“He decidido hacer el bien para la gente. Me ocupo del orden y ayudo a limpiar el medio ambiente para que podamos seguir viviendo en este planeta”, dijo Kohari a Reuters.

Hay algunas pequeñas diferencias en las historias del Kohari de la vida real y el millonario de ficción Bruce Wayne, el hombre que se esconde tras la máscara en los cómics, películas y series de televisión.

En primer lugar, Kohari es una persona real, cuyo transitar por el lado de la verdad, la justicia y un vecindario cuidado no siempre fue así de recto. Este pintor de casas pasó ocho meses en prisión el año pasado e intentó suicidarse tras su puesta en libertad, antes de darse cuenta de que tenía una misión: mejorar la vida de su comunidad.

Al carecer de un trabajo a tiempo completo, se trasladó a un bloque de pisos de cemento desvencijados a las afueras de la ciudad y convirtió un apartamento vacío – sin electricidad ni agua corriente – en su propia ‘batcueva’ desde la que iniciar sus patrullas callejeras.

La aparición de Kohari como Batman llega tras una tendencia similar en Estados Unidos, donde algunos ciudadanos corrientes han comenzado a vestirse de superhéroes y realizar servicios públicos tras el estreno de películas de Hollywood como “Kick Ass” o “Defendor” de Woody Harrelson, que cuentan historias de superhéroes de carne y hueso.

Kohari dice que nunca recurre a la violencia física y que algunas personas de su ciudad piensan que es un poco murciélago, pero sus vecinos dijeron que era un hombre bueno y honesto.

Vía: El Economista
Imagen: Novena Dimensión