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La relación entre los ciudadanos eslovacos y los rumanos, sobre todo aquellos gitanos, siempre han sido tensas. Pero en las últimas semanas, ante el crecimiento de las denuncias de hurtos y demás delitos cometidos por los segundos, las autoridades de la ciudad de Kosice han decidido tomar una decisión bastante comprometida.

En concreto, han levantado un muro de 30 metros de largo y dos de alto, que sirve para separar los barrios judíos de aquellos de predominio de los eslovacos, por lo que nadie puede salir de allí adentro sin el consentimiento de las fuerzas del orden en el país, pero que está muy mal visto por toda la comunidad europea.

De hecho actualmente Kosice oficia como capital europea de la cultura, pero es que sus autoridades han señalado que es la única solución que tienen ante los reiterados robos de automóviles y de comportamiento antisocial por parte de gitanos. De todos modos, ya se viene advirtiendo que el muro podría ser derribado en breve.

“Muros como estos en Eslovaquia o en cualquier otra parte no son solo barreras físicas, sino también líneas divisorias psicológicas, una política ilusoria de protegernos de ellos que obstaculiza toda posible inclusión social de los romas en sus respectivas sociedades”, ha indicado al respecto el representante del Centro Europeo para los Derechos de los Romas, Dezideriu Gergely.

Vía: Periodistas
Imagen: Voz de Galicia

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