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Las ciudades de Eslovaquia recuerdan a Viena, Budapest y Praga, ya que todos estos países fueron regidos por la misma monarquía durante siglos, lo que uniformó la arquitectura, una de los encantos mayores de este país. Bratislava -la capital de Eslovaquia-, cuenta con lugares imperdibles como el impresionante castillo de Bratislava, el Palacio Grassalkovich, la puerta de Michael y muchos otros.

A la orilla del Danubio ofrece excursiones en catamaranes de alta velocidad, pudiendo observar a la ciudad desde el agua. El casco antiguo se puede recorrer a pie. También se debe visitar el Teatro Nacional eslovaco y la Catedral de San Martín, un antiguo lugar de coronación de los emperadores húngaros.

Cerca de allí, las cuatro estatuas de bronce de tamaño natural del soldado de Napoleón francés, cada una escondida en las calles del casco antiguo de Bratislava, se alzan imponentes. Eslovaquia ofrece interminables paisajes naturales, montañas, cavernas, castillos medievales y una arquitectura única, además de spas y ski resorts. Las montañas Tatras -parte de los Montes Cárpatos- son otro centro de visita obligada, con facilidades para el ski y el montañismo.

Los ríos de montaña permiten hacer rafting y otros deportes acuáticos. Eslovaquia está cubierta de bosques, con gran diversidad de flora y fauna, ubicada en áreas protegidas. Abundan las fuentes de agua termal y los spas se instalan a su alrededor, así como parques acuáticos.

También abundan las cavernas, que se siguen encontrando gracias a la contínua exploración de nuevos lugares. Eslovaquia cuenta con muchos castillos para visitar -el más famoso el de Bojnice- que data de la Edad Media. Sin dudas, Eslovaquia es una interesante opción al momento de elegir nuestro destino turístico.

Vía: Eslovaquia
Imagen: El Zoco Loco