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Uno de los encantos más llamativos que tiene la ciudad de Bratislava, es su increíble espectáculo de estatuas dispersas por toda la ciudad, tal como un mundo paralelo, aunque de piedra. Así, los viajeros que elijan este destino, podrán fotografiarse con uno de los atractivos más peculiares de la ciudad.

En plena esquina de las calles Laurinska y Radnica, un peculiar paparazi está apostado sobre la pared captando a su víctima. Este fotógrafo, conocido como el Paparazi de Bratislava tienen varios años en la misma posición, en la misma esquina.

Las estatuas, hechas de metal en su mayoría, están repartidas por varios puntos de la ciudad, y es así como un singular trabajador está descansando de su jornada laboral saliendo de una alcantarilla. Se trata de cumil, palabra que traduce “cotillear”, y que por su divertida posición, se trata más de un pícaro que espera poder disfrutar de un buen par de piernas que pase frente a él.

En la Plaza Mayor de Bratislava se encuentra -apoyando en un banco- un soldado de Napoleón el “Bueno”, aunque a los nativos les parece más que se trate del mismísimo emperador visitando la ciudad de incógnito.

Avanzando unos pocos metros se encuentra la más nueva de estas estatuas y se trata de El Guarda de la Ciudad, que desde su garita y con la frialdad de la piedra con la que fue hecho, vigila el ayuntamiento de Bratislava.

Las estatuas se encuentran fácilmente, sobre todo porque siempre hay pequeñas filas de curiosos que esperan para poder fotografiarse junto a ellas.

Vía: La Verdad
Imagen: Visitando el Mundo